miércoles, 11 de febrero de 2009

take care ... con el té de la abuela quica

Como ya se imaginarán, además de la arquitectura, el cine, la música, la fotografía... me gustan las cosas mínimas que aliñan nuestros días, como las libretas, las fundas de llaves con forma de corazón, las revistas de decoración, etc. A veces pienso que quizás si hablo de cosas tan distintas en mi blog, algunas más sesudas que otras, éste puede verse perjudicado por tanto eclecticismo pero,¡qué narices!, mi vida es así, mis inquietudes son diversas, por lo que éste no podría ser de otra manera o por lo menos, a día de hoy, eso es lo que me apetece.


Dicho esto, os hablaré de un agradable descubrimiento. El otro día por fin pude pasarme por una nueva tienda en mi barrio (lleva dos meses abierta) especializada en té. Como ya comenté en otro post, soy fan de esta bebida y por una sencilla razón. El café me resultaba muy amargo y si quería tomarlo debía echarle el doble de su peso en azucar, lo que no es muy recomendable para la dieta además de no tener mucho sentido. Cuando comento esto con algunas personas éstas me dicen que al principio les pasaba lo mismo que a mí, como con la cerveza (que tampoco me gusta), pero que a base de tomarlo les acabó gustando. Yo ante tal absurdo les contesto que si a la primera algo no me gusta NADA, no me gusta y punto. Y no es porque yo sea una cerrada a nuevos sabores, ni mucho menos, pero en este caso no quise forzarme, la verdad. Así que investigué con el té y, voilá, me enganché. Mis preferidos son los hechos en leche y esto tiene su miga porque en muy pocos sitios entienden esto tan sencillo. Y si encima digo "un té americano, por favor", es el acabose. La mayoría de las veces me ponen un té con leche y, como una no quiere ser antipática, se lo toma y aquí no ha pasado nada. Por mi experiencia puedo decir que en España no hay mucha cultura del té por ello me sorprende que se abra una tienda dedicada a este producto en mi barrio. Sin embargo las dependientas dicen que les está yendo muy bien y me alegro porque así tendré cerca de casa muchas variedades por probar. De momento me he traído una que no conocía, té negro de navidad, que tiene trozos de almendra amarga, canela, cáscara de naranja, azucar avainillada, clavo y alguna que otra cosa que no sé identificar. ¡Riquísimo! La tienda se llama "El té de la abuela Quica" y en ella también venden tazas, latas y demás cosas que se puedan imaginar asociadas al té. Está en la calle Virgen del Valle, número 42. Pero hubo algo que me dejó finústica, las bolsas de "Crabtree and Evenly" que te daban al comprar. El próximo día que vaya se lo pregunto pero mientras tanto, a disfrutar del té. Así hasta casi entran ganas de quedarse en casa a estudiar física. Repito, CASI.


5 comentarios:

Alex dijo...

Hasta tiene buena pinta y todo...pero sabes que me quedo con mi coffe de los fines de semana ;)

Anónimo dijo...

pues a mi casi me entran ganas de irme a estudiar contigo física ;)

orphangirl dijo...

Alex: la verdad es que según dicen, es difícil competir con la nespresso pero ya caerás, ya :P

Miritosar: Miri! qué alegría verte por aquí! ainsssss Bueno bueno, tú tranquila que física no pero PFC vas a tener pa rato, jijijiji. Y ya nos desquitaremos del té y lo demás cuando nos veamos!!besos

Javier Merchante dijo...

Nunca me dio por tomar té.En mis tiempos sólo había Horninans-no sé si exactamente se escribe así-, pero podías estirarte un poco e invitar un día,¿no?

orphangirl dijo...

Pues ya sabes tito, me invitas a tu casa, veo la obra de la cocina, y yo llevo el té. Además sé que a su señora sí que le gusta, jeje :)