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martes, 16 de septiembre de 2014

Woods en Biarritz.

El miércoles pasado actuó en Biarritz el grupo norteamericano Woods para inaugurar la nueva temporada musical de la sala local L'Atabal. Se trató de un concierto gratuito al aire libre en los jardines anexos a la ciudad del océano y del surf. Un museo proyectado por los arquitectos Steven Holl y Solange Fabião de cuya cubierta ondulada emergen dos pequeños prismas de vidrio traslúcido cuales rocas en medio del mar. Estábamos en un entorno privilegiado, con vistas al Cantábrico y a las montañas verdes. Con un sol de justicia en las horas previas al concierto, de un verano que este año se ha hecho esperar en el norte. 

Hasta después del atardecer no hicieron acto de presencia Jeremy Earl y Jarvis Tavernier (núcleo de esta cambiante banda) junto a los últimos incorporados a la batería y al bajo. Suficiente formación para dar cuerpo a un sólido directo basado en sus dos últimos discos publicados. Tanto "Bend beyond" (2012) como "Whith light and with love" (2014) han supuesto un salto cualitativo en su discografía en cuanto a sonido, con una producción más depurada donde las canciones ganan cuerpo, como si una gran banda de rock se hubiera unido a ellos para quedarse por un tiempo. Por ello, todo presagiaba que aquella cita podría ser la confirmación de una formación consolidada en estado de gracia. Y afortunadamente las predicciones se cumplieron.

El concierto empezó luminoso y sosegado, dibujándose una sonrisa en nuestras caras con "Leaves like grass", "Cali in a cup" y "Shining". Cual surfero que disfruta sentado en su tabla a que llegue una gran serie, nos dejamos llevar por los suaves punteos de guitarra de las preciosas melodías que nos transportaron a la costa oeste norteamericana. Cada instrumento sonaba perfecto y especialmente la línea de bajo podía brillar junto a los demás.

El directo fue ganando en intensidad y con los abigarrados temas "Ben beyond" y "Size meets the sound" el grupo nos llevó imnotizados sobre una gran ola de psicodelia folk-rock. Volvimos a tomar aire con "Is it honest?" y "it aint easy", para encarar la última serie con la electrizante "With light and with love" de la que poco a poco fueron bajando con "Shepherd", "Moving to the left" y una bonita versión de Pink Floyd, "Green is the colour" (parecida a esta), que supieron a mucho pero que nos dejaron con ganas de más.

De pocas palabras y discretos gestos entre ellos, quizás faltó cierta conexión con un público agradecido. Y mayor confianza y garra en Jeremy Earl al cantar, como si aún no se sintiera cómodo con su peculiar tono de voz. Pero la profesionalidad fue indudable y debido a su cada vez mayor proyección, podemos imaginar que probablemente sea difícil volver a verlos en un entorno como este, tan cercano y singular.

Como recuerdo he montado un vídeo collage con diferentes momentos del concierto a partir de la versión en directo del tema "Size meets the sound". Comienza con imágenes de la playa y del museo, y como broche, una anécdota de la prueba de sonido previa. No se me ocurre mejor manera para celebrar los seis años de vida que ayer cumplió este humilde blog :-).

jueves, 5 de diciembre de 2013

Anacronismo analógico. Doble crónica musical.

Cuando hace poco revelé un carrete con algunas fotografías de conciertos de este pasado año pensé si tenía sentido hacerlas. Hoy en día, que todo lo que haces es susceptible de ser compartido en internet en el instante en el que ocurre, parece un anacronismo sacar fotografías de conciertos o similar con una cámara analógica simplemente por el gusto de hacerlas y disfrutarlas privadamente. Porque a no ser que recurras a este soporte como algo determinante, sobre todo en un sentido artístico y no tanto informativo, para este tipo de fotografía es difícil asumir las reglas de juego del contexto actual de sociedad en red. Porque si no es compartida de forma inmediata, parece que ya no tiene "valor" o "sentido". Como mucho conservan interés si van acompañadas de una crónica en un medio de comunicación de periodicidad mensual. Tal como yo hacía esporádicamente hace años, cuando la fotografía digital no estaba tan desarrollada ni era tan accesible. Intentaba aglutinar en un mes varios conciertos para aprovechar el carrete al máximo y posteriormente mandar las fotografías a la revista, periódico o web de turno. 

Hoy en día todo esto ha cambiado y en mi caso además se suma que ya no tengo el aliciente laboral por lo que ¿tiene sentido para mí gastarme el dinero en comprar un carrete y revelarlo, escanearlo posiblemente meses después de haber sacado las fotografías para simplemente verlas y dejarlas archivadas como recuerdo?. A día de hoy sigo pensando que sí me compensa, básicamente porque aún disfruto con todo este proceso aunque soy más selectiva por el gasto económico que supone. Y también el disponer de este blog personal donde puedo permitirme escribir con libertad, sin importarme tanto en si es sobre algo de rabiosa actualidad, me ofrece una motivación añadida incluso cuando dude de si tendrán interés para los demás. Porque a fin de cuentas, ¿no saco fotografías y escribo principalmente por mi propia satisfacción? 

Toda esta reflexión en "voz alta" no viene sino a justificar el que muestre aquí unas fotografías "antiguas". Podría también decir que son la muestra de dos de los conciertos más interesantes del 2013 a los que he asistido, aprovechando que dentro de un mes empezarán a salir las típicas listas de "lo mejor de". Pero tampoco esto último es verdad del todo ya que el de Mark Eitzel no encabecería tal lista, ocupando más bien un puesto a media tabla. Aunque el de Low sí estaría en el top five. Y continuando con este "sinsentido", intentaré bucear en mi memoria para contar un poco qué sensaciones recuerdo.

Tanto a Mark Eitzel como a Low los había visto anteriormente en directo y también en sala pequeña, sin duda el mejor lugar para disfrutar de su música. Otro paralelismo entre ambos es que desde entonces sus carreras han avanzado sin sobresaltos ni cambios de rumbo significativos. Cuentan con carreras sólidas, de sonidos identificables, que mantienen el buen nivel con el paso de los años. Todo esto hacía presagiar que disfrutaríamos de algo significativo.

El concierto de Mark Eitzel fue un 15 de Febrero en la pequeña sala Psilocybenea de Irún. El músico californiano ofreció un concierto a su medida, pausado, etílico, desgarrado y locuaz. Mark Eitzel es un claro ejemplo de cuando la vida del autor y su producción artística están unidas por una fina línea que casi no establece división entre ellas. Donde sus propias experiencias vitales son fuente principal de inspiración, mostradas casi de forma explícita y poética en sus letras, y teatral en sus directos. A cada canción le precedía una introducción casi verborréica, entre trago y trago, bajo la condescendiente mirada de los músicos acompañantes. Hizo un repaso a sus últimos discos y no faltaron sus "éxitos" tanto en su carrera con American Music Club como en solitario. Todo sonó bien, cercano, desnudo y sentido aunque para los no iniciados, posiblemente pudiera hacerse algo tedioso por las pausas e introducciones entre canción y canción. Posiblemente el contexto perfecto para sus conciertos sea la de un bar donde los asistentes sentados comparten mesa y disfrutan de una bebida, de alta graduación a ser posible.


/ Confesiones etílicas /Sin título Sin títuloSin títuloSin título  

Low tocaron en la sala Atabal de Biarritz un 18 de Mayo. Aún la primavera no había hecho acto de presencia y aquella era una noche fría y lluviosa. Pero lo que nos deparaba en el interior de la sala no era precisamente música "cálida", sino más bien tensa y demoledora, a veces bajo la apariencia de caricia. Pero para algunos esta combinación resulta acogedora y reconfortante, y por eso estábamos allí. No hubo lugar para muchas sorpresas, las canciones sonaron casi idénticas que en sus discos salvo por el plus que aporta el directo. La puesta en escena de Low debe medirse en actos sutiles y eléctricos. La expresividad de Alan Sparhawk contrasta con la casi impertérrita Mimi Parker, mientras Steve Garrington simplemente se deja llevar discretamente. Básicamente interpretaron su último disco "The Invisible Way" pero también tocaron canciones de casi todas sus publicaciones anteriores. Especialmente me emocionó que cumplieran mi petición de broche final, preguntada al público y lanzada por mí aprovechando que estuve todo el tiempo en primera fila sacando fotos. Así que con "In Metal" cerraron un concierto emocionante sin más sobresaltos que los que sus propias canciones te provocan por dentro. 


/ Siluetas en penumbra /
Sin títuloSin títuloSin títuloSin título

viernes, 5 de abril de 2013

Rap Quotes

Colocar citas textuales de conocidos literatos o artistas en edificios culturales, o en la fachada de alguna calle famosa, es algo habitual. Pero en esta interesante intervención el artista Jay Shells recurre a frases de raperos que hablan de espacios urbanos concretos no especialmente turísticos (aunque puede que sí conocidos por otros motivos menos positivos) que de alguna manera significan algo para ellos y probablemente para un amplio colectivo. Con su instalación pone de manifiesto la importancia que tiene la vida en la ciudad como referencia constante en la música, y en concreto en el rap por su propia condición de género musical popular "urbano".

viernes, 8 de junio de 2012

Beach House en Biarritz

La recta final del curso está siendo intensa pero siempre nos reservamos momentos para el asueto, como ayer que nos acercamos a la France (Biarritz) para ver en directo al grupo Beach House. Recien llegados del Primavera Sound y presentando su último disco Bloom, los chicos de Baltimore nos hicieron disfrutar de uno de los conciertos más emocionantes del año, con un sonido a veces atronador y con mucho reverb, donde nos demostraron que en su caso menos es más, tanto a nivel musical como en la puesta en escena.  

Alex Scally (guitarra) y Victoria Legrand (voz y teclados) vinieron acompañados de un excelente batería. Juntos dieron forma a un repertorio cada vez más consolidado demostrando que están en estado de gracia. En apenas hora y cuarto fueron alternando canciones de sus tres últimos discos. Desde las más pegadizas como la tierna "Norway" (con una bonita iluminación estelar), "Lazuli" (donde Victoria amplía cada vez más su registro vocal), "Wishes" o la envolvente "Myth" bajo la sombra de Cocteaus Twins, hasta aquellas en las que desplegaron su faceta más ruidista y arisca, como "Gila" o "Irene" con la que dieron la traca final. 

Si hubiera que ponerles algún pero, sería que no variaron las canciones respecto a sus discos. Sin embargo, lo suplieron con la intensidad del directo y una entrega casi estática sobre el escenario donde Victoria se muestra más suelta, gesticulando y dando cabezadas al aire con su melena ondulada que, junto a su americana dos tallas mayor, parecía la Julia Roberts del indie actual. 

Y como muestra, un vídeo collage que he montado con escenas que fui sacando a lo largo de todo el concierto, con "Myth" como tema central. 


Por último, comentar que la sala L'atabal está muy bien, con aforo casi completo con bastante gente que como nosotros se había acercado desde el País Vasco. Hizo buen tiempo así que antes aprovechamos para tomar algún refrigerio al atardecer, sentados frente a unos jardines y hasta con Camarón sonando de fondo. Esperemos que traigan a más grupos interesantes a este lugar.

jueves, 2 de febrero de 2012

nunca es tarde para recordar al bueno de Will

Al ver esta tarde las nuevas Black Cab Sessions de Bonnie "Prince" Billy me he acordado del concierto suyo al que fuimos en octubre del año pasado, donde presentaba su último disco "Wolfroy Goes to Town" acompañado por los chicos de The Cairo Gang. Tuvo lugar en una sala muy especial de Burdeos, en el espacio bajo cubierta de un barco.


Al llegar, pudimos escuchar desde arriba parte de la prueba de sonido y todo apuntaba a que sería un concierto lleno de matices. Las voces sonaban sincronizadas, delicadas con el toque picarón que Will siempre pone en sus interpretaciones. Afortunadamente nuestras sospechas se confirmaron y el concierto fue pura emoción. Para nuestra sorpresa, el sonido fue francamente bueno y conseguimos sentarnos en los pasamanos laterales del casco. Desde ahí arriba teníamos una vista general de la sala y podíamos apreciar los excéntrico movimiento de manos y piernas de Will Oldham.

Anteriormente lo había visto en directo en formato reducido (apenas una corista o con guitarra y bajo) y esta vez, con el respaldo de una banda, cobró mayor dimensión, desplegando su mejor faceta musical y actoral. La complicidad con el grupo era evidente, las risas y comentarios jocosos entre ellos y con el público se sucedían entre canción y canción. Will Oldham, aún metido en su papel protagonista, se mostraba como uno más del equipo compartiendo sus canciones con aquellos buenos músicos. Y una de las cosas que más apreciamos fue que se siente más cómodo con su voz que cada vez es más versátil.


Will modifica en cada gira su repertorio, regalándote nuevas dimensiones y adaptándolo casi siempre al nuevo estilo musical que haya ahondado en su último disco. Si en algo se caracteriza es que no se acomoda en un mismo sonido. Siempre suena a él mismo pero a la vez diferente a lo que haya hecho anteriormente.

En esta ocasión, siguiendo la línea de su último trabajo, predominó el folk pausado pero el concierto no resultó monótono. Se fueron alternando las canciones más introspectivas como "the lion lair", "after i made love to you", "i dont belong to anyone", "i see a darkness",  la trovadora "time to be clear", o la versión de aires soul de "go folks, go", con otras más animadas como una "beware your only friend" más honky tonk, o "quail and dumpling" también de aires countries. Si la memoria no me falla, del último disco apenas tocó 4 cortes, siendo mi preferida "new tibet" por el sobrecogedor juego de voces entre Will, la guapa corista y el experimentado guitarrista Emmett Kelly.

Así que por todo lo anterior, verlo en directo es un plus que merece la pena disfrutar. Haciendo balance de los que vimos el año pasado, sin duda este estaría en el top 5 de los más especiales. Posiblemente en segunda posición, después del de Joanna Newsom en el Palau de la Música de Barcelona hace justo un año.

Os dejo con un par de vídeos que sacamos de aquel concierto. La calidad no es muy buena pero da una idea de lo que vivimos.


(Go folks, go)


(I see a darkness - el perfecto broche final. Los arreglos de guitarra y los coros son sencillamente preciosos)

jueves, 26 de mayo de 2011

sobre conciertos en general y sobre uno en particular

Desde hace un tiempo he notado que ha cambiado mi actitud en los conciertos y mi manera de valorarlos. Posiblemente se trate de un cambio progresivo que no he percibido con más clarirad hasta hace unos años, y así me lo hace ver mi entorno más cercano. En pocas palabras, se podría decir que me he vuelto más exigente, una pija, o como quieran calificarlo. ¿Será que me estoy haciendo mayor? ¿Será que ya no me trago cualquier cosa? Está claro que el componente social asociado a los conciertos y aquello de "hacer un plan diferente" no son atractivos suficientes si no hay detrás un verdadero interés por la música. Por ello, si decido asistir a alguno, espero obtener calidad, profesionalidad y verdad. De lo contrario puedo cabrearme considerablemente. Estas palabras pueden parecer faltas de "espíritu" pero nada más lejos de la realidad. Pondré un ejemplo reciente que me ayude a explicarlo.
El sábado fui al concierto de Bill Callahan en el Teatro Pincipal de San Sebastián. El año pasado lo vimos en Valladolid y guardábamos un buen recuerdo (lo conté aquí). Esta vez venía a presentar su último trabajo "Apocallypse" acompañado de nuevo por el batería Neal Morgan, un virtuoso que aporta un aire jazz a las canciones, y de Matt Kinsey, un experto guitarrista que llenó de matices las melodías eternas y a veces monótonas de Callahan. Nuestro hombre salió enchaquetado con un traje blanco mil rayas, a juego con su pelo cada vez más canoso. Arrancó con "Riding for the Feeling", una delicada canción que nos cogió de la mano para llevarnos de viaje por paisajes espectrales y áridos. En canciones como "Drover", "America" o "Universal Applicant", la intensidad te hundían en el asiento, esperando que explotara en algún momento, algo que mi cuerpo habría agradecido. Pero con canciones como "Jim Cain", "Two Many Birds" o "Rococo Zephyr", Bill te liberaba de la presión por unos minutos para luego volver a sobrecogerte. La contención siempre rondaba sobre las canciones y la puesta en escena, para no perder detalle en sus letras, en su voz y en la calidad de los músicos. Bill tiene una de esas voces profundas que hacen llenar el escenario y una postura concreta, unos pequeños saltos o un giro con la guitarra eran suficiente acompañamiento. Hubo un momento de incertidumbre cuando la voz le empezó a fallar pero tras unos cuantos tragos de agua y un caramelo, consiguio continuar airosamente. Pero aunque hubiera tenido más problemas, se los habría perdonado ya que todo sonaba a verdad, a su verdad, a aquella que me hizo ir a verle. Es esta la clave de lo que hablaba al principio. Como broche final, el grupo tocó una intensa "Bathysphere" y con el cuerpo agarrotado, servidora se fue a los bares.

viernes, 1 de abril de 2011

ya es primavera en Donosti

Parece que la primavera asoma por estas tierras. Aquí las calles no huelen a azahar como en Sevilla pero también hay árboles bonitos. Os dejo con dos fotos que he sacado esta mañana con la cámara de mi cacamóvil y con una canción que sonaba en mi ipod. Charles Bradley es uno de nuestros últimos descubrimientos y esperamos verlo próximamente en Chicago en la sala Subterranean. ¡Buen fin de semana!

sábado, 27 de marzo de 2010

sinfonía para una autopista por Sufjan Stevens

Acabo de toparme en Pitchfork (una vez más) con la sinfonía del prolífico Sufjan Stevens. Un músico que podríamos llamar conceptual ya que sus trabajos siempre versan sobre una temática concreta. Compuso dos discos inspirados en los estados de Illionoise y Michigan (pretendía hacerlo sobre todos los estados de EEUU), un box-set con canciones de Navidad, un disco de electrónica sobre todos los animales del zodiaco chino y así hasta componer esta sinfonía acompañada de una película, también realizada por él, sobre la autopista que une Brooklyn con Queens ... y sobre el Hulla-Hoop.

Buscando un poco de más información sobre este interesante trabajo me he encontrado con esto:
"The Brooklyn-Queens Expressway is an incidental 12.7 miles of urban roadway built over the course of several decades (1939-1964), spear-headed by the master architect Robert Moses to accommodate for the increase of commercial and commuter traffic in New York City's outer boroughs. The roadway was a painstaking piecemeal project, poorly planned, badly built, and relentlessly encumbered by the obvious obstacles of the era: red tape, neighborhood protests, World War II, and a congested borough whose sequestering layout proved ill-fitting for the automobile. The resulting expressway-a pockmarked, serpentine, congested BQE-has become one of Brooklyn's most notable icons of urban blight. And, for Sufjan Stevens, an object of unmitigated inspiration."

Si os interesa, tenéis más información en la página del sello Asthmatic Kitty Records. Aquí os dejo el tercer movimiento que por ahora es el que más me gusta, tanto por la música como por las imágenes. En esta periferia fragmentada y desprovista de su sonido (ruido), los edificios parecen que bailan. El caos del tráfico, los vacíos con sus tapias y los letreros de luces y colores se revelan más hermosos que nunca.

Edito: el vídeo ha sido eliminado de la web así que os dejo con el trailer



miércoles, 17 de marzo de 2010

Fleet Foxes en la carretera

Dedicado especialmente a los que no tienen mucho tiempo para moverse del asiento (como es mi caso) y a los que tienen que pasarse las horas al volante por trabajo. Os dejo con este viaje casi místico que nos ofrece el grupo norteamericano Fleet Foxes, una de mis bandas favoritas de estos últimos años. A falta de material nuevo siempre es agradable volver a oir sus canciones y conocer algo más sobre estos chicos un tanto desaliñados.
¡Arriba las barbas y las camisas de cuadros!

martes, 9 de marzo de 2010

una canción para un día soleado

La actriz y cantante Zooey Deschanel le ha cogido el gusto a eso de bailar y cantar al más estilo musical. No nos sorprende después de haber disfrutado de su actuación de chica indie en "(500) days of summer" (titulada en España como "500 días juntos"). Pero esta vez el chico en cuestión no es otro que M. Ward, la otra mitad del grupo She & Him. Esta pareja bien avenida estrena su segundo disco ("Volume Two") con un single que sigue la misma línea de pop luminoso influido por el sonido de las girls groups de inicios de los 60 que ya practicaron en su anterior disco. El vídeo de presentación tiene ese rollo retro que les caracteriza, tanto a nivel estético como musical, y está ambientado en el típico insti norteamericano. Viéndolo no se hace difícil imaginarlos así en sus años mozos.
Sin duda "In the Sun" puede ser el tema del día después de una racha muy lluviosa en Sevilla que aún no ha terminado.

lunes, 22 de febrero de 2010

fin de semana turístico-musical: 2ª parte

Siguiendo con la entrada anterior y volviendo al fin de semana, pasamos las horas previas al concierto visitando Valladolid. Vimos sus edificios religiosos de piedra blanquecina, la bonita Plaza Mayor, las poco cualificadas orillas del Pisuerga y visitamos el precioso Museo Nacional Colegio de San Gregorio. Por este último edificio los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano ganaron el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales del 2007.

Entrada la noche nos fuimos al concierto, que tuvo lugar en el centro cultural Miguel Delibes (obra y desgracia del arquitecto Ricardo Bofil), con un aforo casi completo. De primer plato tuvimos la sosa actuación de Neal Morgan (que luego acompañó a la batería a Bill Callahan) y a un correcto y a veces edulcorado Nacho Vegas. El acompañamiento al piano de Abraham Boba no le sentaba muy bien al asturiano. Ambas actuaciones me dejaron un poco fría pero más helada me quedé (en el buen sentido) con el de Maryland.

Bill Callaham salió al escenario con su guitarra eléctrica y acompañado del citado Neal Morgan, un batería de estilo free jazz. Pero fue su grave y profunda voz la que se convirtió en el eje de todo el concierto. Arrancó con dos temas de su último disco ("All Thoughts Are Prey to Some Beast" y "Jim Caine") y poco tardó en caer su primer gran éxito, "Bathysphere" ("Will Love", 1995). Bill alternó canciones de sus discos anteriores ("Sycamore", "Teenage Spaceship", "The Wind and the Dove", "Say Valley Maker", "Rock Bottom Riser", "Let me see the Colts"...) con otras de su último disco ( "Rococo Zephyr", "The Wind and The Dove", "Too Many Birds" y "Ed Ma Clack Shaw"). Las primeras sonaron desnudas y muy cambiadas, reconocibles por la letra y su base melódica, mientras que las otras las interpretó casi igual que en su grabación original pero siempre en su mínima expresión. Fue un concierto arisco, no apto para oídos poco entrenados en estas lides, e íntimo a pesar del tamaño de la sala y las luces a veces molestas con movimientos algo "sofisticados" para la ocasión. Su puesta en escena sencilla contrarrestaba con su enorme presencia en el escenario. Solamente me parecieron algo rídiculos sus movimientos de piernas en el último bis ("Ed Ma Clack Shaw"), con su intento de distorsión final poco abigarrado. Pero eso fue un mínimo detalle de todo el sobrecogedor concierto.

Como regalo final, os dejo con un cutre-vídeo que grabé de su tema "Bathyspere".

fin de semana turístico-musical: 1ª parte

"I used to be darker, then I got lighter, then I got dark again " (Bill Callahan)



Pues sí amigos, este pasado fin de semana mi chico y yo hemos estado por tierras castellanas disfrutando de buena música y conociendo sitios bonitos. Ver a Bill Callahan en directo era motivo suficiente para pasar tres horas y media en coche. Durante el camino el paisaje pasaba del más intenso y frondoso verde colmando enormes montañas a una meseta de tonos áridos y rectas infinitas. Un viaje de iniciación para lo que luego nos esperaría.

Si hace nueve años alguien me hubiese preguntado qué tres cantautores vivos formaban mi Trinidad, habría nombrado sin dudar a Will Oldham, Bill Callahan y Mark Kozelek. Actualmente esta lista sería otra pero mi admiración por la obra de cada uno de ellos sigue siendo casi la misma. Especialmente la de Will Oldham al que conocí más tarde. Y es que hubo unos años en los que caminaba por la vida cogida de la mano del sadcore. Smog y Red House Painters ponían la banda sonora a esa difícil etapa de la adolescencia en la que empiezas a conocer el mundo real. Una época en la que te sientes diferente a los demás, y algo solo e incomprendido a la vez. Cuando pasas del terreno conocido constituído por el colegio a uno nuevo dominado por gente más mayor, el instituto, donde eras el pringota número cero. En ese contexto de crisis existencial llegó a mis manos "The Doctor Came At Down" (1996) de Bill Callahan (antes Smog). Gracias a discos como ese empecé a sentirme más acompañada.

Desde entonces Bill Callahan sigue en la brecha y el sábado pasado, por fin, podría verlo en directo, el único que me quedaba de aquella Trinidad de la adolescencia. Y ya os adelanto que el viaje y la espera merecieron la pena.

lunes, 8 de febrero de 2010

martes, 2 de febrero de 2010

alela diane

Mi folkie favorita de estos tiempos ha grabado su primera Black Cab Session. Dentro de poco hará un año que la vi por primera vez en directo en la sala Paradiso de Amsterdam. Meses más tarde repetí en el festival Primavera Sound de Barcelona. Y hace justo un año que publicó su segundo disco cuyo último corte ("Lady Divine") es el que interpreta en el vídeo. Que lo disfruten ;-)

lunes, 25 de enero de 2010

pop surf culture

Últimamente no dispongo de mucho tiempo libre para escribir en el blog pero hoy se me ha ocurrido daros una pequeña recomendación. Estos pasados Reyes le regalé a mi chico el libro "Pop Surf Culture: Music, Desing, Film and Fashion from Bohemian Surf Boom" realizado por Brian Chidester y Domemic Priore para Santa Monica Press. Fue una compra casi a ciegas (gracias al nº 265 del Ruta 66) por mi casi total desconocimiento en la materia. Aún no he podido leerlo entero pero este libraco de 272 páginas a todo color ya entra por los ojos desde el principio. En él aparecen carteles de películas, de conciertos, fotografías, portadas de discos y demás cosas relacionadas con la cultura surf que harán las delicias de cualquiera y más si eres un amante de este deporte, como es el caso de mi chico. Sé que por aquí hay algún que otro aficionado a la música surf así que os dejo con el dato.

(What was the first surf record?)

(Surf music at the drive in. The beach party film genre)

(The independent surf filmmakers )

jueves, 26 de noviembre de 2009

dos recomendaciones

Como ya comenté antes por aquí, no me suele gustar la idea de enlazar eventos interesantes en el blog sin más (para eso puse la columna "hay que ir a algo"). Pero esta vez haré una excepción con el festival Dock Of The Bay, que tiene lugar en San Sebastián. Se trata de un festival de documentales sobre música y lo enlazo porque me ha hecho mucha gracia uno de sus vídeos promocionales. En él simulan que los distintos personajes de esta edición hablan sobre el festival, haciendo comentarios irónicos y graciosos sobre los vascos y la "escena" donostiarra.



Aún no tengo claro a qué documentales asistiré. Tienen muy buena pinta "Shadow Play: The Making Of Anton Corbijn", "Johnny Cash at Folsom Prisom", "Special Sessions Dock of the Bay: NY, The Cooolests Year In Hell", "Public Enemy, Wellcome to the Terrodome" y "Soul Power". Tienen la programación al completo aquí.

Y por último, esta noche vamos al concierto de Mayer Hawthorne, un chico blanco nacido cerca de Detroit (ciudad de la Motown) que canta, toca y produce música soul de aires clásicos. Lo conocí hace un par de meses cuando, después de rastrear por internet lo último de Prefuse 73 - Savath and Savalas, llego al sello que ha editado su disco de debut, Stones Throw. La noche promete ser molona, como su disco. Os dejo con una de mis canciones favoritas.

domingo, 2 de agosto de 2009

balance del jazzaldia 2009 (y ausencia estival)

Hace una semana que terminó el festival de jazz de San Sebastián cuyo cartel siempre está abierto a otros estilos musicales. Unos de los principales atractivos de este festival es sin duda el ambiente que hay en la ciudad y la oportunidad de disfrutar de la música en directo en escenarios con mucho encanto. En el Auditorio Kursaal disfruté del mejor concierto al que he asistido este verano. Allí Brad Mehldau nos cautivó con su técnica y sensibilidad al piano, tocando piezas propias y ajenas que magistralmente llevaba a su terreno. Destaco sus versiones de Nick Drake ("Things Behind The Sun" y "River Man") las cuales no le había oído antes interpretar. Allí mismo también tocaron Animal Collective, los segundos de mi lista. Los chicos de Baltimore desplegaron su pop-rock lisérgico, de aires psicodélicos y con mucha electrónica, en un concierto digno a recordar. No soy fan de ellos pero reconozco que aquello sonó muy bien. En el Teatro Victoria Eugenia disfruté de The Bad Plus, un trio de jazz que vino a presentar su último disco, "For All I Care". En él realizan versiones de otros artistas, tan dispares y ajenos al jazz como puedan ser Wilco, The Bee Gees o Igor Stravinsky, convirtiéndolos en standards muy personales gracias en parte a la personal voz de Wendy Lewis. Con ella hicieron la segunda parte del concierto el cual cerraron con una enorme versión del "Heart Of Gold" de Neil Young. Pero personalmente me gustó más la primera parte, en la que como trío, desplegaron toda su técnica en un free jazz embriagador. No corrió allí la misma suerte el nortemericano Micah P. Hinson. Y es que hace falta algo más que una buena voz para sustentar una actuación en directo. Le faltó concentración, más continuidad entre canción y canción, y le sobraron palabras y excusas por su mal estado de salud. Parecía que estaba interpretando (mal) su personaje de músico maldito y solamente cuando se dejaba acompañar por el resto del grupo (un chico a la batería y banjo, y otro al bajo y teclados), se olvidaba de ello haciendo que el concierto mejorase mucho más. Los otros dos grupos de mi lista tocaron en el escenario grande situado en la playa de Gros. El que más me gustó fue Black Joe Lewis and the HoneyBears, un chico joven lleno de R&B pero algo gritón. Y por último, War On Drugs, que ofrecieron un concierto de indie rock sin mucho matices al que no presté mucha atención. Y es que con una bonita puesta de sol al fondo y buena compañía poco hace falta para pasar un buen rato en la playa.


Aquí os dejo la versión en directo que hizo Brad Mehldau del tema "Things Behind The Sun" de Nick Drake que aparece en su disco "Live in Tokio" (2004).

Por último, aprovecho esta entrada para decir que estaré en Francia (y sin internet) varias semanas. Espero que pasen buenas vacaciones y nos vemos a la vuelta.

miércoles, 24 de junio de 2009

Jolie Holland

Recuerdo perfectamente cuando compré mi primer disco de Jolie Holland en la extinta tienda Drum de San Sebastián. Su álbum llamado "Escondida" fue parte de la banda sonora de una época muy especial en la capital guipuzcoana. La casualidad quiso que cinco años más tarde pudiera verla en directo por primera vez en la misma ciudad donde empecé a disfrutar de su música y en la que actualmente resido.

En este tipo de conciertos uno siente que todo cobra importancia y que es meticulosamente observado. Pero también que los recuerdos y emociones siempre quedarán ahí, unidos a los discos que conservas con especial cariño, y que nada (ni siquiera un mal concierto) podrá enturbiarlos. Con esta convicción y especial ilusión fui a ver a la cantante tejana a la sala Gazteszena el pasado 14 de junio.


Jolie vino únicamente acompañada por un hombre. Dos personas y varios instrumentos sobre el escenario para dar cuerpo a un set que recorrió sus tres últimos discos y alguna que otra versión. Ella apareció ataviada con dos plumas que adornaban su pelo rojo recogido a medio caer. Jolie es una chica de aspecto folkie pero su música nos hace entender que para ella las fronteras están para traspasarlas. Su música suena añeja, llena de tradición norteamericana, en donde tiene cabida el jazz, el blues, el folk o el country. Arrancó con "Mexico City" y "The Future", dos canciones de su último disco ("The Living and The Dead") que marca un punto de inflexión en su carrera. Ahora su sonido es más eléctrico y rockero, donde el jazz cede terreno a un folk-rock fronterizo, pero apenas fue percibido debido al formato del directo. En estos casos cabe esperar un concierto íntimo pero la realidad fue que a veces resultaba poco cercano. Jolie no parecía estar del todo agusto en el escenario, se quejaba de su garganta pidiendo varias veces que nadie fumara en la sala, y que no le sacaran más fotografías algunas personas que al principio no le hicieron caso. Sin embargo, tuvo momentos de gran intensidad e introspección, mejorando su actuación a medida que fue avanzando la noche.

jolie holland

En canciones como "Old Fashioned Morphine", con su guitarra en mano, o "Mexican Blue" al piano, nos recordaba a una Billie Holiday de voz clareada. Y es que en su característica forma de cantar, cercana a registros jazzísticos, se sustentó gran parte de la actuación. Sin embargo dejó patente que su versatilidad no quedaba ahí. Jolie conseguía crear un ambiente propio de un bar de la norteamérica profunda cuando se sentaba al piano. Y nos trasladó a su Texas natal cuando cerró el concierto con una versión folkie de "La Pistola y el Corazón" de Los Lobos, uno de sus grupos favoritos según sus palabras. Aquella noche de domingo en Donosti se pudo oir buena música de raízes norteamericanas, lástima que Jolie no se entregara más al público. Se echó en falta un poco de erotismo y cercanía por su parte aunque estuvo cerca de conseguirlo después de que su chalequillo, tras perder un botón, dejara entrever su lencería negra calada. Esperemos que la próxima vez la calidad de su música acompañe a su actitud en el escenario.

jueves, 4 de junio de 2009

Wilco desde el escenario

Como decía en el post anterior, la cosa va de conciertos ultimamente. El miércoles pasado mi cita fue con Wilco, posiblemente uno de los grupos norteamericanos más interesantes y consagrados en la actualidad, tanto por la crítica especializada como por un amplio espectro de público. Su sonido country-rock de los inicios (Wilco es una escisión del grupo Uncle Tupelo) ha virado hacia otros territorios como el soul o el pop más beatleliano donde la voz de Jeff Twedy pierde aspereza para llegar a registros más agudos. Precisamente al recien fallecido Jay Bennet, antiguo miembro del grupo, se le atribuye ser el artífice de la evolución de su sonido.

El concierto tenía lugar en el Auditorio Kursaal, con su aire acondicionado, a las 8 de la tarde, en cuarta fila y con cierta garantía de que sonaría bien. Todas estas condiciones se me antojaban como las ideales para disfrutar del grupo y más viniendo de un festival como es el Primavera Sound. Pero cuál sería mi sorpresa que la cosa empezó a torcerse nada más empezar. Con pocos minutos de retraso salió el grupo al escenario con el público entregado desde el principio. Suenan los primeros acordes de "You Are My Face" y todo parecía ir bien pero en cuanto Jeff Tweedy empezó a cantar, a pesar de la poca distancia que nos separaba, siento que lo oigo desde muy lejos. "¡Mierda!", me digo a mí misma, pues nunca he sido partidaria se situarme en las primeras filas de un concierto precisamente para evitar que no me llegue bien el sonido. Anteriormente había visto conciertos allí, en una posición parecida, sin problemas al respecto o quizás no me había fijado o importando tanto. La cuestión es que sentía que un buen concierto sucedía ante mis ojos pero que se oía tras mi espalda. El sonido que me llegaba era básicamente el de los monitores con el de los amplificadores de fondo, por lo que el efecto era casi como si los oyera desde fuera de la sala. Al tercer tema Jeff Tweedy pidió que subieran el volumen de su monitor y entonces la cosa mejoró pero no mucho mi cabreo interno.

foto de Sergi Fornols (todos los derechos reservados)

Durante todo el concierto intenté mirar el lado positivo del momento, el poder disfrutar muy de cerca de los movimientos de Nels Cline, de escuchar al batería Glenn Kotche como si yo estuviera en el escenario, de oir el teclado del inexpresivo Mikael Jorgensen, de verle las greñas a Jeff Tweedy... pero apenas oía el bajo de John Stirratt y a Pat Sansone cuando cogía la guitarra. Mi fanatismo hacia Wilco no llega hasta el punto de obviar todo esto por el tenerlos tan cerca y menos cuando era la primera vez que los veía. Me hizo pensar sobre la responsabilidad que pueda tener la sala en garantizar que en las primeras filas (las más caras) se oiga bien el concierto. No sé qué opinarán ustedes al respecto pero creo que, por mucho que se diga que en las primeras filas no se puede percibir un concierto en toda su dimensión sonora, existen medios para (casi) solucionarlo. A mí desde luego se me quedó un poco cara de tonta y admito que en esas situaciones me cuesta obviar esos "pequeños inconvenientes".

foto de Sergi Fornols (todos los derechos reservados)

Así que desde esta perspectiva, Wilco me demostraron que son un grupo sólido en directo pero a veces falto de emoción, de ajo (como diría mi amigo Santi). Las canciones suenan perfectas, casi clavadas a los discos, y salvo por Nels Cline que se retuerce sobre sus variadas guitarras, algunas posturitas de Jeff Tweedy o por la intensidad con la que toca Mikael Jorgensen, sus directos pecan de correctos. Y más que una banda unida, parece que Tweedy se ha traído a unos buenos músicos para que toquen con él su repertorio. No sé si en mi apreciación han influido la contrariedad por el mal sonido y que fuera con muchas espectativas, pero mi sensación fue ésa. Para nada fue un mal concierto pero me habría gustado ver más intensidad entre los componentes, ese algo que es difícil de describir pero que lo notas. Sin embargo la mayoría del público estaba encantando y sin duda el momento de mayor emoción expresada fue con "Impossible Germany", con parte del público aplaudiendo de pie al final. Esta canción sin duda se ha colado entre los temas más famosos de Wilco, y tan consciente es Tweedy de ello, que a modo de broma, mandó a callar al público antes de tocar los primeros acordes de su guitarra. El setlist se centró basicamente en los últimos cuatro discos publicados por el grupo y del inminente "Wilco (The Album)" que sigue la línea compositiva del anterior. Hubo dos bises y aproveché ese momento para buscar asiento en las filas superiores donde sí pude oir bien a todos los músicos. Esta parte final del concierto fue posiblemente la mejor porque por fin el grupo se desmelenó, ganó en intensidad donde ninguno estaba a la sombra de Tweedy, y especialmente Pat Sansone que tiene vocación de front man. En total tocaron seis temas que pusieron un broche más rockero al concierto y que me hicieron salir del Kursaal con mejor sabor de boca.

- Las fotografías de Sergi Fornols (todos los derechos reservados) están sacadas del concierto de Wilco en Barcelona en esta misma gira -

miércoles, 3 de junio de 2009

la cosa va de conciertos

Ultimamente mi agenda musical no para de crecer y de darme satisfacciones. Recién aterrizada del Primavera Sound y de haber disfrutado por dos veces del directo de Neil Young, hoy mi cita será con Wilco en San Sebastián cuya actual gira española está siendo muy bien recibida por la crítica (como ésta de mi amigo Porerror). Pero la cosa no queda ahí. En unas semanas podré ver a mi querida Jolie Holland y más tarde en Sevilla a Lambchop y Damien Jurado en el ciclo de Pop-Rock del Teatro Central. Luego llegará el Jazzaldia (Animal Collective, Micah P. Hinson, Brad Mehldau, etc) y alguna cosilla más de menor importancia. Pero hoy me he llevado una gran alegría al enterarme de que Chris Isaak pasará por Donosti en la próxima temporada de conciertos del Kursaal. ¡Así que más me vale llevar muy bien el PFC pues no quiero perdérmelo! Os recomiendo la crítica de su último disco que hizo mi amigo Fran y subo una de mis canciones favoritas del mismo, "Summer Holiday". Ahora que el calor empieza a apretar es fácil acordarse del vídeo "Wicked Game" donde el atractivo Chris se revuelca en la arena y le hace monerías a la no menos guapa Helena Christensen. Uaaahhhh!



Y A ver si consigo tener tiempo para hacer una breve crónica del Primavera Sound y de todos los conciertos que vienen. ¡Saludos y buena música hasta entonces!