domingo, 29 de mayo de 2011

Chicago: primera parte

Hace unas semanas que regresamos del viaje que hicimos a Chicago. Estuvimos seis días por lo que nos limitamos a ver lo esencial de la ciudad, aunque con algunas licencias más personales. Era la primera vez que pisaba suelo norteamericano así que para mí todo sería nuevo y excitante. Poder conocer de primera mano esa sociedad, aunque fuera superficialmente, era el mayor atractivo del viaje.

Vista del Loop desde el río

LLegamos en avión y sobrevolamos la ciudad al atardecer, mientras en mi ipod sonaba el disco "Illinoise" de Sufjan Stevens. El Loop repleto de rascacielos parecía una maqueta desde el aire y entorno a él se extendía una manta interminable de edificios de baja altura de la que no pude ver su fin. Ante mis ojos tenía lo que años atrás había estudiado en la carrera, sobre la que había leído en libros, había visto en películas o escuchado en discos, y que por fin iba a conocer en pocos minutos.
El trayecto hasta el hotel fue uno de los momentos más impactantes del viaje. El primer contacto con la gente, con su manera de moverse, de hablar, de vestir, etc, te marca por lo novedoso y por la ilusión de un viaje que acaba de comenzar. Gran parte del trayecto lo realizamos en metro y casi siempre en superficie por lo que pudimos ver parte de la progresión urbana de la ciudad. Los cambios de estación de metro eran distraídos y te permitían mezclarte con la variedad de razas y estilos de personas que hay en Chicago, muestras de que estabas en una ciudad cosmopolita. La sensación de estar dentro de la historia y no fuera era emocinante.
Aquella primera noche apenas nos dio tiempo a dar una vuelta mientras buscábamos un sitio donde cenar. Estuvimos en un bar con decoración retro inspirada en los años 50, con una carta basada en comida rápida, en la que lo mismo sonaba She and Him, Bright Eyes o The Rolling Stones. Finalmente, en el hotel caímos rendidos con algún partido de Playoffs de fondo, y a partir de entonces así acabarían nuestro días. Poder disfrutar de la NBA en directo se convirtio en una de las pequeñas cosas más agradables del viaje. Chicago pues nos esperaba ... y esto acababa de empezar.

(Podréis ver mis fotos de Chicago aquí a medida que las vaya subiendo)

jueves, 26 de mayo de 2011

sobre conciertos en general y sobre uno en particular

Desde hace un tiempo he notado que ha cambiado mi actitud en los conciertos y mi manera de valorarlos. Posiblemente se trate de un cambio progresivo que no he percibido con más clarirad hasta hace unos años, y así me lo hace ver mi entorno más cercano. En pocas palabras, se podría decir que me he vuelto más exigente, una pija, o como quieran calificarlo. ¿Será que me estoy haciendo mayor? ¿Será que ya no me trago cualquier cosa? Está claro que el componente social asociado a los conciertos y aquello de "hacer un plan diferente" no son atractivos suficientes si no hay detrás un verdadero interés por la música. Por ello, si decido asistir a alguno, espero obtener calidad, profesionalidad y verdad. De lo contrario puedo cabrearme considerablemente. Estas palabras pueden parecer faltas de "espíritu" pero nada más lejos de la realidad. Pondré un ejemplo reciente que me ayude a explicarlo.
El sábado fui al concierto de Bill Callahan en el Teatro Pincipal de San Sebastián. El año pasado lo vimos en Valladolid y guardábamos un buen recuerdo (lo conté aquí). Esta vez venía a presentar su último trabajo "Apocallypse" acompañado de nuevo por el batería Neal Morgan, un virtuoso que aporta un aire jazz a las canciones, y de Matt Kinsey, un experto guitarrista que llenó de matices las melodías eternas y a veces monótonas de Callahan. Nuestro hombre salió enchaquetado con un traje blanco mil rayas, a juego con su pelo cada vez más canoso. Arrancó con "Riding for the Feeling", una delicada canción que nos cogió de la mano para llevarnos de viaje por paisajes espectrales y áridos. En canciones como "Drover", "America" o "Universal Applicant", la intensidad te hundían en el asiento, esperando que explotara en algún momento, algo que mi cuerpo habría agradecido. Pero con canciones como "Jim Cain", "Two Many Birds" o "Rococo Zephyr", Bill te liberaba de la presión por unos minutos para luego volver a sobrecogerte. La contención siempre rondaba sobre las canciones y la puesta en escena, para no perder detalle en sus letras, en su voz y en la calidad de los músicos. Bill tiene una de esas voces profundas que hacen llenar el escenario y una postura concreta, unos pequeños saltos o un giro con la guitarra eran suficiente acompañamiento. Hubo un momento de incertidumbre cuando la voz le empezó a fallar pero tras unos cuantos tragos de agua y un caramelo, consiguio continuar airosamente. Pero aunque hubiera tenido más problemas, se los habría perdonado ya que todo sonaba a verdad, a su verdad, a aquella que me hizo ir a verle. Es esta la clave de lo que hablaba al principio. Como broche final, el grupo tocó una intensa "Bathysphere" y con el cuerpo agarrotado, servidora se fue a los bares.

jueves, 19 de mayo de 2011

nueva dirección del blog

He decidido cambiar la dirección actual del blog por una más corta y sencilla de recordar, así que para aquellos que me sigan, apuntad la nueva!

Aprovecho para deciros que he renovado un poco el diseño de mi web y la he actualizado con más contenidos aunque aún estoy en ello. Dentro de poco espero daros buenas noticias laborales :-)

viernes, 6 de mayo de 2011

Interpretando: la Ciudad Jardín de Loiola

un vecino comenta una propuesta con sus responsables

Hoy viernes a las 19:30 tiene lugar la inauguración de la exposición del concurso de ideas "Interpretando: La Ciudad Jardín de Loiola" en el que he participado junto con un grupo de trabajo de la escuela de San Sebastián. Se trata del "segundo concurso de ideas para una remodelación urbana participativa" organizado por el grupo de investigación Caviar. Tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Loiola y también habrá un debate que tratará los siguientes temas:
- El sistema cooperativo: entre teoría y práctica
- La relación barrio-ciudad: dimensionado de equipamientos y servicios

La exposición durará hasta el día 16 de mayo, fecha en la que el jurado fallará el concurso. Para entonces espero contaros mi experiencia e impresiones sobre los procesos de participación ciudadana, tan necesarios y presentes en estos tiempos.

domingo, 1 de mayo de 2011

Recuerdos de la Feria

Dentro de un día empezará la Feria de Abril de Sevilla con el tradicional alumbrao, y por segundo año consecutivo no podré ir. Nunca he sido muy ferianta pero dado que vivo muy cerca (me caigo de la cama y allí estoy), siempre me pasaba a saludar a los amigos y algún rebujito con bailes por sevillanas caían.
El barrio en las semanas previas se abarrota de trabajadores que vienen a montar la portada, las casetas, las atracciones, los quioscos ... Desde mi ventana podía oler las garrapiñadas, los algodones de azúcar y todos esos dulces típicos de cualquier feria que se precie. Una de las cosas que más me molestaba era el constante ruido procedente de las atracciones, que allí los llamamos "cacharritos", cada uno con su música a todo volumen. No en vano, a la zona donde estos se concentran se le llama "la calle del infierno". El fin de semana previo al comienzo de la feria los socios de las casetas dan los últimos retoques y celebran las primeras comilonas, y los cacharritos ya están abiertos al público con precios más bajos, por lo que muchas personas se acercan a ver el ambiente, montarse en sus atracciones favoritas y comentar las novedades del año. 
vista parcial del recinto ferial, toda una ciudad efímera 
(la calle del infierno queda a la derecha)

Casualmente esta tarde me he encontrado con unas fotos que saqué hace cuatro años en ese fin de semana previo al comienzo de la Feria. Las tenía olvidadas pues en su día no me gustaron del todo. Están sacadas con una cámara lomo action sampler de 4 lentes y los chicos de la tienda donde llevé a positivar el carrete me mezclaron las tomas quedando descolocadas las fotos. Sin embargo me ha parecido oportuno sacarlas a la luz ahora que se acerca la Feria. Me traen bonitos recuerdos de la infancia y me han entrado ganas de volver  a sacar fotos a la calle del infierno pues da mucho juego ... algún día lo haré.