viernes, 26 de junio de 2009

quioscos en las plazas de madrid

La semana pasada estuve en Madrid. Con la excusa de visitar a una prima que trabaja allí aproveché para conocer mejor la ciudad, ver las exposiones de PhotoEspaña, varios museos, centros culturales y de creación artística, y por supuesto arquitectura. En mis próximas entradas os hablaré de todo ello e inicio la serie con un breve comentario sobre un tema que ya he tratado anteriormente aquí, el de la privatización del espacio público. Sí antes lo había hecho en referencia a mi ciudad, esta vez toca sobre la capital española. En varias plazas me encontré quioscos, más o menos bonitos, que en la mayoría de los casos estaban cerrados y que inevitablemente ocupaban parte del espacio "público". Al verlas en seguida me acordé de esta entrada del blog de Ecosistema Urbano.

Los quioscos han sido proyectadas por el estudio Brut Deluxe y según sus propias palabras, están ideados para mercadillos y ferias temporales. Su diseño resulta atractivo pero me parece poco apropiado para su finalidad ya que dudo que se quiten de las plazas mientras las ferias no tienen lugar. En estos casos apostaría por una arquitectura de carácter efímero (hipoarquitectura que llaman algunos) cuyo proceso de transporte, montaje/desmontaje y almacenamiento sea menos costoso y asegure que los vecinos dispongan el resto del año de una plaza libre de mobiliario inutilizado.

Abajo pongo algunas fotografías que tomé de los quioscos. Estos en concreto están en una plaza de la calle del Mesón de Paredes que queda en frente de la biblioteca y el aulario de la UNED, justo debajo de La Corrala de Jose María de Mariategui (muy bonita por cierto).









miércoles, 24 de junio de 2009

Jolie Holland

Recuerdo perfectamente cuando compré mi primer disco de Jolie Holland en la extinta tienda Drum de San Sebastián. Su álbum llamado "Escondida" fue parte de la banda sonora de una época muy especial en la capital guipuzcoana. La casualidad quiso que cinco años más tarde pudiera verla en directo por primera vez en la misma ciudad donde empecé a disfrutar de su música y en la que actualmente resido.

En este tipo de conciertos uno siente que todo cobra importancia y que es meticulosamente observado. Pero también que los recuerdos y emociones siempre quedarán ahí, unidos a los discos que conservas con especial cariño, y que nada (ni siquiera un mal concierto) podrá enturbiarlos. Con esta convicción y especial ilusión fui a ver a la cantante tejana a la sala Gazteszena el pasado 14 de junio.


Jolie vino únicamente acompañada por un hombre. Dos personas y varios instrumentos sobre el escenario para dar cuerpo a un set que recorrió sus tres últimos discos y alguna que otra versión. Ella apareció ataviada con dos plumas que adornaban su pelo rojo recogido a medio caer. Jolie es una chica de aspecto folkie pero su música nos hace entender que para ella las fronteras están para traspasarlas. Su música suena añeja, llena de tradición norteamericana, en donde tiene cabida el jazz, el blues, el folk o el country. Arrancó con "Mexico City" y "The Future", dos canciones de su último disco ("The Living and The Dead") que marca un punto de inflexión en su carrera. Ahora su sonido es más eléctrico y rockero, donde el jazz cede terreno a un folk-rock fronterizo, pero apenas fue percibido debido al formato del directo. En estos casos cabe esperar un concierto íntimo pero la realidad fue que a veces resultaba poco cercano. Jolie no parecía estar del todo agusto en el escenario, se quejaba de su garganta pidiendo varias veces que nadie fumara en la sala, y que no le sacaran más fotografías algunas personas que al principio no le hicieron caso. Sin embargo, tuvo momentos de gran intensidad e introspección, mejorando su actuación a medida que fue avanzando la noche.

jolie holland

En canciones como "Old Fashioned Morphine", con su guitarra en mano, o "Mexican Blue" al piano, nos recordaba a una Billie Holiday de voz clareada. Y es que en su característica forma de cantar, cercana a registros jazzísticos, se sustentó gran parte de la actuación. Sin embargo dejó patente que su versatilidad no quedaba ahí. Jolie conseguía crear un ambiente propio de un bar de la norteamérica profunda cuando se sentaba al piano. Y nos trasladó a su Texas natal cuando cerró el concierto con una versión folkie de "La Pistola y el Corazón" de Los Lobos, uno de sus grupos favoritos según sus palabras. Aquella noche de domingo en Donosti se pudo oir buena música de raízes norteamericanas, lástima que Jolie no se entregara más al público. Se echó en falta un poco de erotismo y cercanía por su parte aunque estuvo cerca de conseguirlo después de que su chalequillo, tras perder un botón, dejara entrever su lencería negra calada. Esperemos que la próxima vez la calidad de su música acompañe a su actitud en el escenario.

jueves, 4 de junio de 2009

Wilco desde el escenario

Como decía en el post anterior, la cosa va de conciertos ultimamente. El miércoles pasado mi cita fue con Wilco, posiblemente uno de los grupos norteamericanos más interesantes y consagrados en la actualidad, tanto por la crítica especializada como por un amplio espectro de público. Su sonido country-rock de los inicios (Wilco es una escisión del grupo Uncle Tupelo) ha virado hacia otros territorios como el soul o el pop más beatleliano donde la voz de Jeff Twedy pierde aspereza para llegar a registros más agudos. Precisamente al recien fallecido Jay Bennet, antiguo miembro del grupo, se le atribuye ser el artífice de la evolución de su sonido.

El concierto tenía lugar en el Auditorio Kursaal, con su aire acondicionado, a las 8 de la tarde, en cuarta fila y con cierta garantía de que sonaría bien. Todas estas condiciones se me antojaban como las ideales para disfrutar del grupo y más viniendo de un festival como es el Primavera Sound. Pero cuál sería mi sorpresa que la cosa empezó a torcerse nada más empezar. Con pocos minutos de retraso salió el grupo al escenario con el público entregado desde el principio. Suenan los primeros acordes de "You Are My Face" y todo parecía ir bien pero en cuanto Jeff Tweedy empezó a cantar, a pesar de la poca distancia que nos separaba, siento que lo oigo desde muy lejos. "¡Mierda!", me digo a mí misma, pues nunca he sido partidaria se situarme en las primeras filas de un concierto precisamente para evitar que no me llegue bien el sonido. Anteriormente había visto conciertos allí, en una posición parecida, sin problemas al respecto o quizás no me había fijado o importando tanto. La cuestión es que sentía que un buen concierto sucedía ante mis ojos pero que se oía tras mi espalda. El sonido que me llegaba era básicamente el de los monitores con el de los amplificadores de fondo, por lo que el efecto era casi como si los oyera desde fuera de la sala. Al tercer tema Jeff Tweedy pidió que subieran el volumen de su monitor y entonces la cosa mejoró pero no mucho mi cabreo interno.

foto de Sergi Fornols (todos los derechos reservados)

Durante todo el concierto intenté mirar el lado positivo del momento, el poder disfrutar muy de cerca de los movimientos de Nels Cline, de escuchar al batería Glenn Kotche como si yo estuviera en el escenario, de oir el teclado del inexpresivo Mikael Jorgensen, de verle las greñas a Jeff Tweedy... pero apenas oía el bajo de John Stirratt y a Pat Sansone cuando cogía la guitarra. Mi fanatismo hacia Wilco no llega hasta el punto de obviar todo esto por el tenerlos tan cerca y menos cuando era la primera vez que los veía. Me hizo pensar sobre la responsabilidad que pueda tener la sala en garantizar que en las primeras filas (las más caras) se oiga bien el concierto. No sé qué opinarán ustedes al respecto pero creo que, por mucho que se diga que en las primeras filas no se puede percibir un concierto en toda su dimensión sonora, existen medios para (casi) solucionarlo. A mí desde luego se me quedó un poco cara de tonta y admito que en esas situaciones me cuesta obviar esos "pequeños inconvenientes".

foto de Sergi Fornols (todos los derechos reservados)

Así que desde esta perspectiva, Wilco me demostraron que son un grupo sólido en directo pero a veces falto de emoción, de ajo (como diría mi amigo Santi). Las canciones suenan perfectas, casi clavadas a los discos, y salvo por Nels Cline que se retuerce sobre sus variadas guitarras, algunas posturitas de Jeff Tweedy o por la intensidad con la que toca Mikael Jorgensen, sus directos pecan de correctos. Y más que una banda unida, parece que Tweedy se ha traído a unos buenos músicos para que toquen con él su repertorio. No sé si en mi apreciación han influido la contrariedad por el mal sonido y que fuera con muchas espectativas, pero mi sensación fue ésa. Para nada fue un mal concierto pero me habría gustado ver más intensidad entre los componentes, ese algo que es difícil de describir pero que lo notas. Sin embargo la mayoría del público estaba encantando y sin duda el momento de mayor emoción expresada fue con "Impossible Germany", con parte del público aplaudiendo de pie al final. Esta canción sin duda se ha colado entre los temas más famosos de Wilco, y tan consciente es Tweedy de ello, que a modo de broma, mandó a callar al público antes de tocar los primeros acordes de su guitarra. El setlist se centró basicamente en los últimos cuatro discos publicados por el grupo y del inminente "Wilco (The Album)" que sigue la línea compositiva del anterior. Hubo dos bises y aproveché ese momento para buscar asiento en las filas superiores donde sí pude oir bien a todos los músicos. Esta parte final del concierto fue posiblemente la mejor porque por fin el grupo se desmelenó, ganó en intensidad donde ninguno estaba a la sombra de Tweedy, y especialmente Pat Sansone que tiene vocación de front man. En total tocaron seis temas que pusieron un broche más rockero al concierto y que me hicieron salir del Kursaal con mejor sabor de boca.

- Las fotografías de Sergi Fornols (todos los derechos reservados) están sacadas del concierto de Wilco en Barcelona en esta misma gira -

miércoles, 3 de junio de 2009

la cosa va de conciertos

Ultimamente mi agenda musical no para de crecer y de darme satisfacciones. Recién aterrizada del Primavera Sound y de haber disfrutado por dos veces del directo de Neil Young, hoy mi cita será con Wilco en San Sebastián cuya actual gira española está siendo muy bien recibida por la crítica (como ésta de mi amigo Porerror). Pero la cosa no queda ahí. En unas semanas podré ver a mi querida Jolie Holland y más tarde en Sevilla a Lambchop y Damien Jurado en el ciclo de Pop-Rock del Teatro Central. Luego llegará el Jazzaldia (Animal Collective, Micah P. Hinson, Brad Mehldau, etc) y alguna cosilla más de menor importancia. Pero hoy me he llevado una gran alegría al enterarme de que Chris Isaak pasará por Donosti en la próxima temporada de conciertos del Kursaal. ¡Así que más me vale llevar muy bien el PFC pues no quiero perdérmelo! Os recomiendo la crítica de su último disco que hizo mi amigo Fran y subo una de mis canciones favoritas del mismo, "Summer Holiday". Ahora que el calor empieza a apretar es fácil acordarse del vídeo "Wicked Game" donde el atractivo Chris se revuelca en la arena y le hace monerías a la no menos guapa Helena Christensen. Uaaahhhh!



Y A ver si consigo tener tiempo para hacer una breve crónica del Primavera Sound y de todos los conciertos que vienen. ¡Saludos y buena música hasta entonces!