martes, 28 de octubre de 2008

residencia temporal para artista - panel presentación


Entre que me pongo y no con el PFC sigo con unas asignaturas que tengo aún pendientes de la carrera. En una de ellas (optativa) tengo que hacer entre otras cosas, y junto con otro chico, una residencia temporal para un artista mientras se prepara la biacs en el centro de arte andalúz contemporáneo. La imagen de arriba es el panel que monté en un ratillo para indicar el sitio que escogimos dentro del monasterio de la cartuja y los motivos de tal elección. Para el fondo he usado un estampado de la artista textil marie gudme leth, que entre otras cosas, trabajó para la fantástica Marimekko.

lunes, 13 de octubre de 2008

Sede de Osakidetza en Bilbao


Hace unas semanas fui a Bilbao con unos amigos de la escuela de arquitectura de San Sebastián. De vez en cuando nos gusta hacer excursiones y en esta ocasión decidimos pasarnos por Bilbao para ver varios edificio que se están construyendo allí y porque siempre es agradable cambiar de aires. No teníamos un programa establecido aunque sí algunos objetivos fijos como la exposición de Juan Muñoz en el Guggenheim, la biblioteca de Moneo, las torres de Isozaki y la nueva sede de Osakidetza (el Departamento de Sanidad del País Vasco) proyectada por el estudio Coll-Barreu. Respecto a éste último edificio a ninguno de nosotros nos habían gustado mucho las pocas fotos publicadas hasta la fecha (1 y 2) pero aún así decidimos verlo in situ. Cuál fue nuestra sorpresa que aquel día era el de puertas abiertas (se había inaugurado el día anterior) y había guías que te iban enseñando el edificio por dentro así que sin pensárnoslo dos veces decidimos incorporarnos en uno de los grupos.
("are you talking to me?" - osakidetza said)

vistas del chaflán a nivel de la calle

El edificio se sitúa en la esquina de una calle del ensanche de la ciudad y según la normativa, éste deberá "repetir el perfil de los medianiles, retranquear los áticos según una directriz curva, achaflanar la esquina y construir un torreón sobre el chaflán" (o así nos cuenta el estudio en su página web). Frente a estos concicionantes urbanísticos los arquitectos generean en fachada una superficie irregular formada por placas de vídrio con diferentes inclinaciones que provocan múltipes reflejos hacia la calle durante el día y por la noche permitie apreciar los distintos niveles del interior del edificio.

Según las palabras de los propios arquitectos "El volumen envolvente funciona como un sistema. Como tal sistema, debe proporcionar una respuesta homogénea y válida en las múltiples situaciones diferentes que se generan en la fachada. En la definición del sistema intervienen la técnica constructiva, el funcionamiento del edificio, el intercambio energético, la ciudad y también el propio hecho, la voluntad de ser, pero nunca el alzado o la composición. Además, en lugar de limitarse a configurar el interior del edificio por un lado y conformar el espacio urbano por el otro, el sistema de fachada debe convertirse en un vehículo social entre ambas realidades. Los pliegues de la fachada generan visuales múltiples desde el interior hacia las calles que se cruzan y, desde las últimas plantas, hacia el paisaje que circunda la ciudad." Sin embrago, el resultado a mi entender difiere de estas primeras intenciones.
A simple vista la fachada puede parecer dinámica, en movimiento, pero si observamos los bordes de ese papel arrugado, éstos están claramente fijamos por líneas horizontales que acotan su movimiento. Habría sido más sugerente dejar en cubierta las placas continuar irregularmente hacia arriba y así configurar el propio borde, a modo de pretil, y no como se ha resuelto. A su vez el torreón no lo es en realidad (predomina su dimensión horizontal en vez de la vertical) y su remate es pobre, vago, como queriendo cubrir solamente lo que se ve desde la calle. Como diría Oscar Tusquets, en este caso no han seguido la máxima de "dios lo ve".

vista de la cubierta

Ese sistema al que hacen referencia los arquitectos se reduce a una estructura portante donde van fijadas las placas de vídrio que permiten pasar el aire y el agua entre ellas por lo que finalmente no es más que un acabado sin ninguna otra función que la estética. Si bien, el diseño de esta piel es elegante. Pero lo más interesante de todo es el espacio intermedio entre el interior y exterior que se genera pero que por su pequeñas dimensiones, de bordes prácticamente paralelos, se convierte en algo casi anecdótico resuelto con falsos balcones para cumplir con las normas de seguridad. Solamente este espacio tiene cierta entidad en la última planta donde se sitúan los despachos más importantes.

vista de la planta tipo, la piel exterior y el espacio entre ambas

A su vez desde el interior del edificio apenas se percibe lo que ocurre fuera de éste. Los cerramientos de vídrio verticales interiores pesentan líneas traslucidas que no permiten la conexión visual con el exterior salvo en la esquina (y no como aparece en las fotos de la página del estudio por lo que suponemos que este cambio responderá a una imposición posterior externa al mismo). A su vez no se "generan visuales múltiples desde el interior hacia las calles que se cruzan" ya que el trazado de las plantas es bastante regular, de líneas sensiblemente paralelas al trazado viario con un chaflán en la esquina, a diferencia de la piel exterior que sí genera vistas múltiples de las calles pero desde las mismas ya que sus placas irregulares hacen de espejo.

planta tipo

El edificio se compone de 8 plantas de altura sobre rasante más una sótano. En la planta sótano el único espacio destacable es el salón de actos de pequeñas dimensiones que está forrado de una piel metálica, tanto en las paredes que forman planos plegados, como en el falso techo con un lenguaje similar al empleado en la fachada.

vista del salón de actos con la puerta pivotante

Su conexión vertical con la planta baja es mediante una escalera blanca que contrasta con el color negro predominante.

La planta baja es de las menos interesantes pues se encuentra prácticamente ocupada por dependencias quedando la zona próxima a fachada como espacio de circulación y espera.


espacios de circulación y estancia exterior de la planta baja

Nos enteramos de que el proyecto original tuvo que ser modificado en este punto pues los arquitectos no incluyeron un hall intermedio entre el exterior y el interior. Además separaron el espacio principal de trabajo con el de circulación interior (forrado por chapa ondulada de aluminio brillante) que da acceso a los aseos y a las escaleras de emergencia (pintadas de verde) solamente con la actual barandilla metálica (como aparecen en las únicas fotos publicadas oficialmente) incorporándose más tarde un vídrio con carpintería blanda y traslúcida que resulta interesante aisladamente pero que vistas en conjunto viene a provocar una superabundancia de materiales y texturas.

vista de la entrada al edificio

pasillo de circulación interior con el cerramiento de vídrio y la barandilla

detalle de la carpintería de la planta baja

escaleras de emergencia

Las siguiente 6 plantas eran iguales, prácticamente diáfanas con un mobiliario bonito (en general lo era en todo el edificio). Son las que más me gustaron pero en ellas ocurre lo comentado anteriormente respecto a la casi nula relación del interior del edificio con el exterior.

panorámica de la planta tipo

La última planta es de menor dimensión y está destinada a los despachos más importantes. No pudimos sacar fotos así que intentaré describir su distribución. Los despachos se sitúan en fachada quedando unos puestos de trabajo secundarios al interior solamente iluminados con luz natural por unos lucernarios en cubierta que aportaban poca luz. El día estaba nublado (digamos que la mayoría de los días en Bilbao son así) y aquel espacio era bastante oscuro. Así que parece que orientar los lucernarios al norte con el resto de sus caras opacas no es suficiente. Se podría haber pensado en cambiar esas caras opacas de los lucernarios para que estos aportaran más luz. Del despacho principal (al que daban 4 puertas, alglo que no resulta muy práctico) se accedía al falso torreón donde se encuentra la sala de reuniones. Este espacio es el más nobel del edificio por su doble altura y la escalera de madera que comunica con la cubierta.
Como ya se pudo ver en la anterior foto, la cubierta es plana, posee los citados lucernario y el prisma de la sala de reuniones, así como las instalaciones escondidas tras un cerramiento de placas metálicas.
vista de los lucernarios y de la pieza que esconde las instalaciones
vista del "torreón" de la esquina

detalle del encuentro entre la piel exterior y el "torreón"detalle del encuentro entre la piel exterior y el "torreón"vista de la pieza para las instalaciones y los edificio medianeros
vista desde la pieza para las instalaciones hacia el exterior
parte de las instalaciones

Con todo lo dicho, podemos afirmar que la pretensión original del estudio, en la que recae todo el peso ideológico del edificio de Osakidetza, es la de una membrana con unas voluntades a priori interesantes (aunque dudamos que solamente con dicha membrana se pueda dar respuesta a ellas) pero que sin embargo no han sido capaces de desarrollar hasta el final perdiéndose durante el proceso de proyecto y dando como resultado un ejercicio un tanto exibicionista con unas claras intenciones de iconicidad bajo la idea de una (para mí) mal entendida contemporaneidad arquitectónica. Pero, ¿acaso su planeamiento de base no es exibicionista en el fondo y toda esa teoría no es más que una máscara para justificarse? Visto el resultado parece que sí.

Por último agradecer que haya este tipo de iniciativas de "puertas abiertas" para que todos podamos ver los edificios públicos de la ciudad por dentro. Y si les apetece, pueden pasarse por aquí para saber qué comenta uno de los amigos que vino a la visita.

agur

_ fotografías hechas por mí

Zinemaldia 2008. Happy-Go-Lucky (2ª parte). La felicidad no es un cuento


Mike Leigh en su última película nos habla en clave de humor sobre la vida de una profesora de parvulitos (qué gran palabra por cierto) a la que le gusta que la llamen Poppy. Es una treinteañera soltera que vive de alquiler en un apartamento con su amiga de toda la vida, también compañera de profesión. Poppy es una mujer muy positiva que siempre intenta quitar dramatismo a los problemas, tiene cierto aire infantil tanto en su forma de hablar como de vestir, pero sin embargo no es agena ni ciega hacia los problemas tabú de los demás aunque a veces estos la vea como una mujer que no quiere madurar, como una Peter Pan de la vida, por el hecho de que le guste salir por la noche, por no haber encontrado pareja estable ni haberse comprado una casa. Bajo este retrato (en el que más de uno podrá sentirse identificado) que está enmarcado en una sociedad que ya no está tan sujeta a las normas y esquemas de vida de antes lo que a veces genera incompresiones generacionales, el director (y en este caso también guionista) vuelve a reflexionar sobre aspectos de la vida que le importan, como la necesidad de más parques donde puedan jugar los niños, el agotamiento semanal de los padres que puede provocar una dejadez en las relaciones con sus hijos, el maltrato infantil, etc.


Se aprecia un importante trabajo de actores (la mayoría femeninos) donde todos están a la altura de la protagonista (Sally Hawkins ganó el Oso de Oro en la pasada Berlinale por esta interpretación), destacando al profesor de autoescuela (Eddie Marsan) que hace de hombre amargado, racista y homófobo con el que Poppy interpretará la que para mí es la escena más dura de la película. La protagonista vivirá situaciones dulces, divertidas (la clase de flamenco es de las más graciosas) y duras, siempre aceptándolas tal como vienen y acompañándolas con la mejor de las sonrisas. Poppy es feliz, aunque a veces tiene sus momentos, pero como ella misma dice, en eso consiste el juego. Y es que muchas veces todo depende del prisma con el que se miren las cosas y no de la gravedad de los problemas. El único punto negro que le veo a la película es la escena del vagabundo pues corta el ritmo, resulta extemporáneo, y apenas aporta nada nuevo. Pero salvo eso, Mike leigh nos vuelve a regalar una pequeña joya, sencilla en su factura y nada pretenciosa ni superficial.

- los que me conocéis sabéis que siempre recomiendo ver las películas en VOS y esta vez con más motivo porque me ha dado por ver el trailer subtitulado y la voz que le ponen a la actriz principal es horrible -

Zinemaldia 2008. Happy-Go-Lucky (1ª parte)

Como decía en la anterior entrada, el último día del Zinemaldía fue especial, no tanto por la película de Mike Leigh (que también), sino por lo que sentí indirectamente con ella. Y aprovecho que ha sido recién estrenada en los cines españoles para comentarla aunque le han cambiado el título por el de "Happy, un cuento sobre la felicidad" que a mi parecer es un tanto ñoño aunque, como le decía a una amiga, seguramente ayudará a que cierto público reacio en un principio a este tipo de cine vaya a verla.


Así que después del truño de Kim Ki-Duk con su "Bi Mong/Dream", me fuí a ver la última película del inglés Mike Leigh que estaba dentro de la sección Zabaltegui Perlas. De este hombre, que además de dirigir suele ser el guionista de sus películas, no he visto toda su filmografía ("secretos y mentiras", "todo o nada" y "happy go lucky") y tampoco he ido en mi vida al Reino Unido (si no contamos con Gibraltar, claro), pero aún así puedo afirmar que hablamos de uno de los mejores retratistas de la clase media británica (junto con Kean Loach), aunque en definitiva aborda temas que también están presentes en la sociedad occidental. Para quien no tenga referencias de su cine, podría decirse que es un poco como el Pablo Carbonel de "Atún y chocolate" (una de mis películas favoritas del cine español más reciente) o como Fernando León de Aranoa (del cual destaco "Familia" y "Los lunes al sol"), pero salvando las distancias claro.

Antes de contaros de qué nos habla esta vez Mike Leigh (aunque básicamente siempre tenga el mismo enfoque) la anécdota viene porque me confundí de sesión al cogerla en versión original subtitulada en euskera. Al principio no pude parar de reirme y comprobé que no fui la única que había errado ya que varias personas salieron de la sala cuando empezaron los diálogos. Estuve tentada de irme, desconfiaba de mi inglés (que tengo bastante olvidado) y mirar los subtítulos en euskera era inútil. No quería fastidiar ese primer cotacto con la historia pero finalmente opté por quedarme. Mientras a veces se me escapaban los rápidos diálogos cargados de mucho acento y palabras que nunca llegué a estudiar, todos a mi alrededor reían. Al principio no pude evitar sentirme extranjera en mi propio país pero no en un sentido negativo (político) pues era yo la culpable de aquella situación. Y en ese contexto el azar hizo que en un momento de la película conectara con mis orígenes ya que uno de los pequeños personajes es una profesora de flamenco que casualmente es de Sevilla. Viví una mezcla de sentimientos que hicieron especial aquella sesión en el teatro Pincipal de San Sebastián y de los que Mike Leigh seguramente ni se imaginará que pudiera sentir.

Dicho esto, reconozco que he vuelto a verla, esta vez subtitulada en español, para comprobar si había entendido la mayor parte de los diálogos y la verdad es que capté más de lo que creía ser capaz. Supongo que en esas situaciones los sentidos y la inteligencia se activan al máximo de sus posibilidades. Así que ya con la certeza de haber entendido todo, os comentaré la película en el siguiente post (porque luego decís que son muy largos).

Zinemaldia 2008. Bi Mong (Dream)

El último día del pasado festival de cine de San Sebastián fue especial. Por la tarde me reservé dos películas de directores que ya conocía, "Bi Mong/Dream" de Kim Ki-Duk y "Happy Go Lucky" de Mike Leigh.

La película del director surcoreano venía a concurso y reconozco que me daba bastante pereza ir a verla pero no sé por qué decidí darle otra oportunidad. Sería que aún tenía en mi memoria la algo cansina "Breath/aliento" que quizás es la que por ahora más me ha gustado de él pero, aunque no he visto toda su filmografía (además de las otras 2 se suman "primavera, verano, otoño, verano... primavera" e "hierro 3"), Kim Ki-Duk me parece que está sobrevalorado por la crítica. Reconozco que tiene habilidad para hacer películas con tendencias gores con gusto, su fotografía suele ser delicada y hermosa, pero bajo esa apariencia estética no suelo encontrar casi nada que rascar. Pero quizás es que su manera de contar no es afín a mi sensibilidad. Así que esta vez no ha sido distinto, bueno sí, peor aún que las hasta ahora vistas de él.



La trama es "simple" e increíble, aunque ninguna de estas dos cosas suponen un inconveniente a priori. Un chico sueña que provoca un accidente de coche y se despierta con la sensación de que ha sido tan real que decide ir al lugar donde ha ocurrido su sueño. Cuando llega al lugar en cuestión comprueba que el accidente ha ocurrido pero en vez de él, es una chica la culpable. Después de unas escena un tanto ridículas e increíbles en comisaría con el chico autoculpándose del accidente cuando en una foto sacada por una cámara de seguridad aparece la chica al volante, ambos descumbren que existe una conexión mental entre ellos. Lo que sueña el chico cada noche lo reproduce en la realidad la chica pero lo trágico no es solamente eso, si no que él sueña con que vuelve con una novia a la que sigue amando después de que ella lo abandonara y ella en cambio, lo hará pero con un exnovio que la trataba mal. Es decir, lo que sueña el chico hace daño a la chica así que toda la película consistirá en cómo ambos intentan evitar el sufrimiento de ella y es a partir de ahí donde Kim Ki-Duk desplegará su estilo inconfundible de violencia a veces delicada y otras muy explícita, como cuando el chico se clava alfileres en la cabeza para no quedarse dormido.
Quizás mi problema para poder disfrutar del todo de su cine radica en su manera de contar las historias que me impiden disfrutar del trasfondo de las mismas pero qué quieren que les diga, no voy a pasar un mal rato ante la pantalla por muy profundas que éstas sean.
O a lo mejor es que no captamos el mensaje y lo que Kim Ki-Duk quería era que nos quedáramos dormidos como hizo un hombre sentado al lado nuestra en la sala.

jueves, 9 de octubre de 2008

Zinemaldia 2008. The Neon Bible, el libro


"The Neon Bible" fue la primera novela escrita por John Kennedy Toole cuando a penas contaba con 16 años de edad.
En ella nos cuenta la infancia y el inicio de la adolescencia de un chico que vive en un pueblo del sur de Estados Unidos durante la primera mitad de siglo XIX. Dave, el narrador de la historia, es el hijo único de un matrimonio que vive en una casa del pueblo "con tejado de verdad" donde siempre había gente, donde a veces su madre celebraba reuniones con las mujeres de los compañeros del trabajo de su marido. Pertenecían a la lista de feligreses (previo pago) y todo en sus vidas era como la del resto de vecinos del pueblo.
Cuando Dave era un niño llegó la tía Mae para vivir con ellos. Era una mujer de ciudad que acababa de abandonar una carrera en decadencia como cantante. LLamaba la atención en el pueblo por su forma de vestir, que era atrevida y diferente al resto de mujeres, hecho que incomodaba a sus padres ya que los situaba en el blanco de todas las miradas. Dave sin embrago estaba encantado con su nueva compañera de juegos pues él apenas se relacionada con otros niños de su edad.
Pero al poco tiempo de la llegada de la tía Mae a casa, el tono alegre de sus vidas se torna gris cuando el padre es despedido de la fábrica y tienen que irse por falta de dinero a una casa situada en lo alto de la colina que custodia uno de los lados del valle donde se sitúa el pueblo.

- Uno de los aspecto que más me han gustado del libro es cómo el autor describe la casa y los elementos diferenciadores de los espacios que la configuran. Es fácil imaginar el porche delantero con el patio cuyo suelo de cenizas crujía con las pisadas, la sala de estar con las cortinas irregulares de diferentes colores hechas con los vestidos de la tía Mae, el cuarto de juegos en la planta superior donde tenía Dave su tren de madera, etc.
"cuando el sol entraba por las tres ventanas, la sala se ponía tan roja y brillante que a papá le recordaba el infierno, y nunca quería sentarse allí con nosotros. Creo que también le afectaba que las cortinas estuvieran hechas con los vestidos de la tía Mae, y no quería que el sol le iluminara a través de ellos" -

En este nuevo contexto económico, que los alejó física y socialmente del resto de los habitantes de la localidad, el autor nos describe la vida de una familia humilde en un pueblo de la norteamérica profunda que estaba marcada por la guerra y el control que la Iglesia ejercía sobre cualquier aspecto de la vida. Hace un retrato, no exento de un trasfondo crítico, de una sociedad aborregada donde solamente destaca la figura del predicador que ejerce gran influencia sobre los ciudadanos. Retrata a una sociedad racista y machista que ve cómo sus hombres abandonan el pueblo para ir al frente dejando el peso de las familias a las mujeres que se verán obligadas a trabajar por primera vez fuera del hogar. Dave por tanto vivirá bajo esta protección femenina quedando en un segundo plano la figura paterna.

- Hago un pequeño inciso en este punto ya que este aspecto me enlaza con la otra novela de John K. Toole,"La Conjura de los Necios", donde el protagonista también es hijo único y posee una figura femenina (en este caso la madre viuda) con gran peso en la historia, al igual que en la vida real del escritor. Esto no significa que haya que considerar sus dos novelas como autobiográficas pero sí que debió marcarle su situación familiar lo bastante como para utilizar personajes parecidos en ambas. -

Básicamente el peso de la historia se sustenta en la relación que el protagonista establece con su tía Mae y resulta fascinante con qué sensibilidad narra la evolución de la misma a medida que el protagonista va creciendo (no olvidemos que el autor tenía 16 años cuando escribió la novela). Dave se irá dando cuenta de la importancia de tener dinero para poder pagar a un médico que cure a su madre herida por su padre tras una discusión, de la hipocresía de la iglesia que solamente considera buenos feligreses a los que tienen dinero para pagar la cuota, de la intromisión de la gente en los asuntos de los demás, etc. Y es que "The Neon Bible" cuenta una historia trágica conmovedora en la que en ningún momento el tono de la narración cae en un dramatismo exacervado. Y éste es otro de los aspectos destacables, el que sabe mantaner la intensidad de la historia, sin regodearse en la desgracia humana, y la esperanza de encontrar una luz al final del tunel. En este sentido destaca su manera de narrar la relación con su madre cuando ésta está sumida en una depresión desencadenada por la muerte de su marido en el frente.

-"no me gustaba sentarme con mamá, a media luz, y escuchar la radio. Me asustaba su modo de mirarme, con aquellas grandes ojeras bajo los ojos... Me enojaba conmigo mismo por sentirme así con respecto a mi propia madre, pero entonces lo pensaba bien y me decía que ya no era una auténtica madre, sino una mujer extraña que me asustaba y que no parecía conocerme en absoluto. Ni siquiera se parecía a mamá: sabía cómo era ella, recordaba a la mujer que me acostaba, que bailó conmigo en la fiesta de la fábrica y que permaneció a mi lado cuando papá se fue a la guerra"-

En definitiva, The Neon Bible" es una novela de gran calidad narrativa que nos muestra la precocidad para la literatura de un autor que posiblemente podría haber aportado grandes obras si no fuera por que un día decidió quitarse la vida cuando solamente tenía 31 años.

Zinemaldia 2008. The Neon Bible, la película


Con esta entrada retomo por fin la anterior (que he dejado colgada durante unos días) y empezaré primero con mi crítica de la película de Terence Davies, "The Neon Bible" (1995), basada en el libro de igual título del escritor John Kennedy Toole.

La primera escena de la película nos remite a un tiempo pasado no muy lejano. Un chico de tez clara, delgado, labios prominentes y vestido con un peto baquero, mira por la ventana de un tren de madera mientras el revisor pasea por su vagón que está casi vacío. Es de noche y solamente pueden verse tras el cristal las luces encendidas de las casas que pasan a gran velocidad a diferencia de la luna, una luna que el chico intenta atrapar con su mano como el que quiere retener su infancia ante la incertidumbre de una recién estrenada adolescencia. Tras ese gesto el director nos lleva a los años previos a ese viaje sin rumbo conocido, a una infancia marcada por la vida en un pueblo del sur de Estados Unidos a mediados del siglo XIX.
Dave, el protagonista, vive con sus padres y su tía Mae (una mujer moderna venida de la ciudad) en una humilde casa de madera situada en la ladera de una montaña desde donde puede divisarse el pueblo que se sitúa más abajo. Esta distancia física con el resto de los habitantes de la zona también lo será en más aspectos pero sin embargo el director apenas acierta en hacernos un retrato profundo de las relaciones familiares y del contexto social en el que se enmarca la historia. Solamente algunas pistas nos recuerdan lo difícil que puede llegar a ser la vida en un pueblo donde nadie se escapa de la crítica de sus paisanos y más si te consideran fuera del rebaño (y nunca mejor dicho ya que hablamos de una época en la que el predicador era una persona muy influyente en el pueblo).

A lo largo de toda la película el director va alternando escenas que refejan aspectos sociales y culturales de la norteamérica profunda (como la llegada de un evangelista al pueblo y la quema de libros considerados indecentes por el predicador) con acontecimientos más concretos de la vida del protagonista (la llegada de su tía Mae a casa, la ausencia temporal del progenitor después de una discusión familiar y su marcha a la guerra, su primer amor, etc) que suponemos importantes pero que el director trata muy superficialmente sin ponernos en antecedente como para entender todo su alcance. Se ayuda de una voz en off, la del protagonista, que irá narrando algunos de estos momentos y que sin embargo revelan una sensibilidad y una madurez que no se corresponde con la actuación de Jacob Tierney que, salvo contados momentos , nos retrata a un niño inexpresivo de mirada absorta.



Solamente destaca la interpretación de la tía Mae (Gena Rowlands) que llega a sustituir el papel de la madre cuando ésta cae en una depresión después de la muerte del padre en el frente. Sin embargo, en el tramo final de la película, ésta antepondrá su renacer como cantante lejos del pueblo (cuya discreta carrera había abandonado antes de irse a vivir con la familia de su hermana pequeña) que provocará una serie de acontecimientos que aportarán los momentos de mayor intensidad interpretativa a la película.

Por último comentar que la escenografía es discreta, casi de cartón piedra, y apenas hay escenas en exteriores, por lo que la película se acerca a ser una obra de teatro filmada. Desconozco si esta concepción de la escenografía responde a una decisión premeditada o a un presupuesto limitado pero desde luego aporta un ambiente decadente que me recordaba a las pocas escenas que he visto de las películas de la trilogía americana de Lars Von Trier (concretamente de "Dogville") .

Así que con lo dicho, y a diferencia de lo que anuncia la portada del DVD de la película ("one of the year's most beatiful fims"), en la historia que nos cuenta Terence Davies se intuye cierta sensibilidad hacia los personajes, su contexto familiar y social pero falta mayor intensidad y profundidad tanto a la hora de abordar la historia como en las interpretaciones de los actores. Quizás juegue en contra el haber leído el libro poco antes de ver la película (y por tanto saber más de lo que el director cuenta) por mucho que intente desligarla de él. ¿Estoy entonces en una contradicción con lo dicho en mi anterior entrada? Creo que no porque con algo de más sutileza se podría haber conseguido lo que antes comento y que se echa en falta para poder emocionarte con la película.