A veces pienso que para algunas cosas sigo siendo una niña y hoy ha sido uno de esos días en los que lo he podido comprobar. Este medio día he ido al Monasterio de la Cartuja de Sevilla para sacar fotos del lugar donde haré con mis compañeros la residencia temporal para artista y de paso para ver la BIASCS. En ambas experiencias ha salido mi lado más infantil pero de momento sólo os contaré la relacionada con la Bienal.
La tercera edición de la BIASCS está enfocada entre otras cosas en la interacción entre el visitante y las obras, entendiéndose éste como agente activo en la configuración de las mismas, y la creciente influencia de los media en la producción artística. Pues bien, aquí os hablaré en concreto de dos de las obras que más me han divertido en ese sentido.

No hace mucho hice un trabajo sobre un libro de Oscar Tusquets ("Dios lo ve") a partir del cual estuve escribiendo algunas reflexiones, de esas que casi siempre se quedan olvidadas en alguna carpeta de mi ordenador. Pero esta vez aprovecharé una de ellas para esta entrada ya que está relacionada con el espíritu de algunas de las obras expuestas en la Bienal.
En dicho libro el autor dice textualmente:
“mucho de los encargos que reciben los ingenieros me parecen tremendamente sugerentes, llenos de posibilidades artísticas. Claro que tienen que satisfacer una necesidad funcional, ¿y qué? Esto nunca ha sido un impedimento para los grandes artistas”.
Ante tal afirmación me surgió la siguiente reflexión y es que Tusquets parece que iguala la idea de “hacer algo con arte” con que ese “algo” sea un objeto de arte. Sin pararme demasiado en lo que entiendo por Arte y su evolución a lo largo de la Historia, lo que sí comentaré es que para mí hay ciertas diferencias entre un objeto de arte (en su sentido más amplio) y un proyecto arquitectónico o de ingeniería en este caso. Mientras el primero digamos que parte de una pulsión interna del que la produce (aunque surja de un encargo para una persona o lugar concreto), el segundo lo hace por una necesidad externa a él en el sentido de que viene a resolver una necesidad funcional aunque realizado a priori con aspiraciones artísticas en su factura. Si bien existen proyectos de arquitectura que van más allá de salvar cuestiones técnicas o legales concretas, éstas son también el resultado de una investigación personal sobre aspectos más generales de ámbitos propios de la disciplina (como puedan ser los modos de vida de la sociedad) que a veces relegan los aspectos más estéticos. Pero no es éste el aspecto que entiendo diferenciador entre “objeto de arte” y “objeto hecho con arte” (arquitectónico se entiende), si no en la finalidad última que motiva la creación del mismo.
Sin embargo, a veces la línea que los separa es difícil de establecer ya que las producciones artísticas se han diversificado en sus temáticas desde que dejaron de ser un mero ejercicio estilístico contemplativo y se centraron en otros aspectos como la sociedad o el individuo, pero sobre todo cuando incluyeron un enfoque lúdico y de interacción con el espectador que adquiere un papel activo en la creación de la propia obra. En este sentido se llega a una idea de objeto de arte como ensayo o investigación que a mi entender es más interesante si cabe. Si bien, desde hace más de 10 años, han surgido proyectos de arquitectura concebidos como lo eran antes los objetos de arte en el sentido de que han surgido de un proceso de creación ensimismado más preocupado de los aspectos estéticos (o de marca) sin tener en cuenta otros que tradicionalmente han constituido la base teórica de la Arquitectura y que de forma general se pueden englobar en la idea de contexto (ya sea arquitectónico, social, climatológico, etc.).
Un ejemplo de obra fronteriza es el citado Reactable, un instrumento de música electrónica realizado por un grupo de investigación de la universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Uno de los aspectos más interesantes del mismo es su Interfaz, que no es más que la conexión e interacción entre el hardware, el software y el usuario. Los aspectos principales en los que se fundamenta la creación de este objeto es que sea:
- colaborativo: para varios participantes (en un mismo instrumento o en varios)
- intuitivo: nada de manuales ni instrucciones
- musicalmente desafiante e interesante
- de fácil aprendizaje (incluso para niños)
- válido tanto para principiantes (instalaciones) y para músicos de electrónica avanzada (conciertos)
- colaborativo: para varios participantes (en un mismo instrumento o en varios)
- intuitivo: nada de manuales ni instrucciones
- musicalmente desafiante e interesante
- de fácil aprendizaje (incluso para niños)
- válido tanto para principiantes (instalaciones) y para músicos de electrónica avanzada (conciertos)
En este caso un instrumento musical, por sus aspectos novedosos tanto en el campo musical como estético, es expuesto como objeto de arte. No ocurriría igual hace años cuando se crearon otros instrumentos ya que la idea de objeto de arte era distinta y porque hoy en día el media-art, la interactividad, la participación del público, el net-art (Internet), el multiplayer media, y la idea del espectador como usuario, conforman un campo de investigación actual en el Arte.Y de eso trata en parte esta Bienal así que no podía faltar en ella dicho chisme que hasta la propia Björk ha usado en su útimo disco.
Pues bien, después de toda esta parrafada, allí estaba yo en una sala oscura dispuesta a experimentar. Al principio estaba sola y parecía que no era difícil sacar algo decente de aquel instrumento. Era bastante intuitivo aunque ya había investigado antes cómo funcionaba. Al rato vinieron dos chicos a los que invité a interactuar y allí nos pusimos los tres a hacer más ruido que otra cosa. Era bastante entretenido aunque te daba la sensación de que para hacer algo realmente interesante (musicalmente hablando) tenías que practicar bastante porque lo más normal es que estuvieras con una base de las ya programadas en las fichas cúbicas a la que le añadías ruiditos y efectos de fondo mediante la manipulación de las fichas planas ideadas para eso. En este sentido el instrumento es algo limitado (¿qué instrumento no lo es?) pero entiendo que su principal objetivo es el de aunar la capacidad de generar sonidos, modificarlos y a su vez que el proceso sea divertido, intuitivo y permita la interacción con otras personas. Y en ese sentido creo que cumple todas las espectativas.
demostración de lo que puede dar de sí el instrumento (ir al min 0:30)
La otra instalación en esta línea que me gustó fue el Luma2solator, realizado por el colectivo de arte PIPS:lab residente en Amsterdam. Esta instalación pretende que el usuario se convierta en el propio artista y sujeto de la obra. Consiste básicamente en realizar cuadros donde la pintura (por decir un material empleado tradicionalmente para realizar cuadros) es sustituida por la luz. Trascurrido un tiempo se hace una foto al propio autor, o autores, completando así la "obra". Para ello hay que utilizar unos objetos que emiten luz cuya estela queda grabada en una pantalla (el lienzo).
Uno de los "pinceles" era una especie de espada laser como las que aparecen en la película "Star Wars". Al usarla sentía que estaba grabando esas escenas de películas de ciencia ficción en las que se pone una tela verde chillona de fondo para que luego alguien por ordenador coloque a tu alrededor marcianos y cosas así. Podías seleccionar diferentes formatos de "cuadros", aunque yo no vi diferencias entre los que probé, y de fondo sonaba música electrónica que aportaba dinamismo a la instalación. Evidentemente no me pude resistir a realizar mis propias "obras" aprovechando que no había mucha gente en el monasterio.
Aunque la instalación no da más de sí, en el sentido de que su interés radica básicamente en la técnica y en el factor de interacción entre obra y autor (público), ésta sin duda era muy divertida. En teoría se pueden ver luego tus "cuadros" (si le diste a grabar previamente) en la página web del colectivo pero mientras salen y no, os dejo con las fotos que saqué yo misma. Me costó bastante pues apenas estaban quietas en la pantalla.
it's cold
echándome un cantecito (una balada de amor por supuesto)
bajo la sombrilla
¡que viene una ola!









